Fuerteventura

El latido de la roca

Javier Ledo · 12 de marzo, 2026

Bajo el azul profundo de Fuerteventura, donde el tiempo parece detenerse y el único sonido es el de tu propia respiración, la vida se manifiesta de formas que parecen sueños.

Allí, resguardada en una pequeña grieta de la roca volcánica, encontré esta maravilla. Es una anémona de lunares, aunque a mí me gusta pensar en ella como el corazón palpitante del arrecife. Sus tentáculos, teñidos de un rosa suave y casi transparente, se extendían hacia el agua con una delicadeza que te obligaba a contener el aliento. Parecía estar esperando un mensaje de la corriente, o quizás, simplemente disfrutando de la caricia eterna del océano.

Lo que más me conmovió fue ese centro rayado, de un rojo intenso, como si guardara un secreto o una pasión antigua entre las frías piedras. Es curioso cómo en la inmensidad del Atlántico, en medio de tanta fuerza y corriente, la naturaleza se permite estos lujos de fragilidad y belleza extrema.

Verla allí, tan serena y ajena al mundo de fuera, me recordó que a veces las cosas más hermosas no gritan para ser vistas. Simplemente están, esperando a que alguien, con la mirada adecuada, se detenga un segundo a admirar su luz.

Fuerteventura – Corralejo

Latitud 28º 44′

“Todas las imágenes están protegidas por derechos de autor.”

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Este contenido está protegido !!