España

El pasadizo

Javier Ledo · 19 de julio, 2026

Hubo un momento en que él se detuvo bajo la madera. No para cruzar el pasadizo, sino para quedarse en su vientre, en esa penumbra tibia que huele a piedra vieja y a siglos apoyados unos sobre otros. Supo enseguida que lo importante no era el túnel, sino lo que había al fondo: esa luz blanca, casi líquida, que llamaba sin prisa desde el otro lado.

Y esperó. Hay fotos que se toman corriendo y hay otras que piden paciencia, quedarse quieto hasta que el ojo entiende. Porque el pasadizo no es solo un pasadizo… es el tiempo hecho arquitectura. Las vigas curvadas por el peso de los años, las paredes que han visto pasar generaciones enteras, el suelo empedrado que alguien colocó a mano piedra a piedra, con una paciencia que hoy nos cuesta imaginar.

Él lo sintió, seguro. Esa mezcla rara de recogimiento y de asombro. La sensación de estar dentro de algo que existía mucho antes que tú y seguirá existiendo después. Y al fondo, la luz. Siempre la luz, como una promesa. Como si el pueblo entero le dijera: sigue, que del otro lado hay más.

Y es justo esa luz la que técnicamente sostiene toda la imagen. Trabajaste con un contraluz precioso, dejando que la claridad del fondo hiciera de imán y guiara la mirada a través del túnel. El encuadre es un manual de «marco dentro del marco»: las vigas y las paredes construyen un rectángulo natural que enmarca el punto de fuga, y las líneas del empedrado —esas juntas del pavimento que corren rectas hacia el fondo— refuerzan la profundidad como flechas dibujadas en el suelo. Muy bien visto.

La exposición es valiente. Al medir para conservar la textura de la piedra y la madera en primer plano, dejaste que el fondo se fuera hacia el blanco, casi quemado. Y funciona, porque ese exceso de luz es precisamente lo que da aire y salida a la composición. La profundidad de campo es amplia, con casi todo enfocado, algo lógico y acertado en un plano así, donde lo que cuenta es el recorrido entero, no un detalle aislado.

En color, dominan los ocres, los tostados, los dorados… una paleta cálida que abraza. El único apunte: cuidado con las altas luces del fondo, que están al límite. Un pelín más de recuperación en revelado y tendrías detalle ahí sin perder esa sensación de luz que llama. Pero es un detalle pequeño en una foto que respira muy bien.

Cuenca

Latitud 40º 04′

“Todas las imágenes están protegidas por derechos de autor.”

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