
El Islote de Lobos se presenta como un suspiro detenido entre mar y cielo. El azul vibrante del océano parece abrazar la tierra volcánica, mientras la nube, con su forma ondulante y casi animal, se alza como un espíritu que vela desde lo alto. La montaña plana del islote, austera y serena, contrasta con la danza dramática de las nubes, creando una escena que parece contener una memoria antigua, como si el paisaje recordara algo que el tiempo aún no ha dicho. Hay una ternura mineral en esta imagen, una calma que no es silencio, sino contemplación.
Fuerteventura – Islote de Lobos
Latitud 28º 44′
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